De pie, frente a la puerta de mi casa.

Nutriéndome de amparo.

Sus raíces profundas aseguran mi arraigo.

Sus ramas, hoy desnudas,

Me explican mil historias:

de hundirse, de replegarse

Incluso desbastar-se…

Y de volver a ponerse fuerte,

Florido y deslumbrante.

Y allí, casi temblando de frío

Este invierno lluvioso y crudo

Hoy lo encuentra pelado

Pero no herido.

Sabe hacerse grande,

Resurgir desde adentro

Y mostrarse en primavera

Más potente y florecido.

Me gusta cuando lo miro:

Pues me recuerda cuantas veces he muerto

Y cuantas otras he renacido.

Marcela

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